Nunca han dejado de ser una Junta Militar

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Por José Luis García Paneque.

Los de más años, de la generación de los 50 y 60 del siglo pasado, recuerdan con amargo sabor las esperanzas frustradas. Con la entrada en La Habana de Fidel Castro en Enero de 1959 se vislumbraba una nueva etapa para el pueblo cubano. Atrás quedaban algo más de ocho años de dictadura y tres de una guerra civil que desangró a muchas familias de nuestra Patria.

Pronto se verían con dolor traicionadas esas esperanzas. El regreso a la institucionalidad y a un gobierno elegido democráticamente quedarían pospuestos por más de 52 años. Las promesas de elecciones en un año se fueron desmontando, discursos tras discursos, para terminar sustituido por la consigna de “Elecciones para qué”.

Por más de 15 años se esperó en vano una rectificación y el regreso al cause de la institucionalidad. Hasta  que,    en  Febrero  de 1976, el régimen promulga una nueva ley fundamental de la Nación que coartaba todo ejercicio  democrático y todo vestigio de sociedad civil.

 “Con la Revolución todo, fuera de la Revolución nada”, fue el lema que se impuso.

Era la clara advertencia a todo aquel  que pretendiera pensar por cabeza propia. Ya para entonces ni siquiera existía la fachada de un presidente civil,  pues si durante los primeros años ya habían sido sustituidos por  militares puestos claves, todo el poder central quedaba en manos de una sola persona que era:

  • Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.
  • Primer secretario del Partido Comunista de Cuba.
  • Comandante en Jefe.

¿Qué quedaba?

Pues   nada.   El  gobierno  cubano  pasó  a ser,  sin  equívoco, una  junta  militar. El objetivo era  más   que  claro: en  un  régimen autoritario y totalitario no hay espacio para el gobierno del pueblo,   para   el pueblo y por el  pueblo, a  pesar de  que  esa  era la imagen que pretendieron dar con la nueva constitución. Pero tengamos en cuenta que toda iniciativa ciudadana queda excluida. Un ejemplo palpable de ello lo tenemos en el proyecto Varela,  una  iniciativa   emanada  de la sociedad  civil y  que  cumplía con todos los requisitos establecidos en la Constitución. El régimen reaccionó de la forma más anticonstitucional y para no tener que acoger ese proyecto ciudadano, perfectamente legal, blindó  la  Constitución  que la  hizo  totalmente  inviable  para  Cuba  en  un futuro democrático.

Lo que vemos en la actualidad es la continuación del mismo proceso. El gobierno de Cuba nunca ha dejado de ser una junta militar y desde el ascenso al máximo cargo del general  Raúl Castro, se ha nuevamente reforzado con la sustitución por militares  de civiles en altos cargos gubernamentales, Si en esta  ocasión se sube un escalón en el proceso de militarización del Estado es por la severa crisis que atraviesa el país, es la profundización de una línea definida desde siempre por el régimen. La remilitarización de puestos claves demuestra que no hay ninguna voluntad de cambios estructurales  y mucho menos hacia alguna forma de democracia. Simple y llanamente, el régimen  se está adaptando a las circunstancias y ante el peligro cierra toda posibilidad de reformismo dentro de su nomenclatura.

6 Respuestas a “Nunca han dejado de ser una Junta Militar

  1. BLAS GIRALDO REYES RODRIGUEZ

    Es una pena que los castro y su camarilla lograron engañar un pueblo ansioso de libertad y democracia, y para mas desdicha del pueblo cubano logro engañar el mundo democrático con su demagogia alucinante y de mentira, que pena por quienes le creen todavía.

  2. José Luis, en el tercer párrafo creo que hay una errata que dificulta la lectura, al menos a los españoles que ceceamos y seseamos.

    Cause se escribe con c, cauce. Te refieres a un cauce ¿no?

  3. Me pregunto qué llevaría a todo un país a creer a Fidel… ¿una especie de abdución colectiva? es que visto con el tiempo parece un charlatán de feria, siempre fue así. No sabía lo de la guerra civil ni que hubiera durado tanto tiempo, es algo de lo que no se habla.

    Y más que Junta Militar…. pues es una gerontocracia o junta de ancianos.

    Qué pena que el espíritu tunecino y egipcio no prenda en Cuba.

    • Lo sucedido en Cuba es algo increíble,Fidel fue astuto e inteligente y uso a su favor muchos males que arrastramos de gobiernos democráticos y para poner la tapa al pomo el golpe de estado de Batista,costara trabaja reconstruir pero lo vamos a lograr.

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